viernes, 29 de mayo de 2009

Manifiesto de Conciencia




literatura comprometida vs. líderes y autores comprometidos


Todos tenemos una realidad y un mundo en derredor. Hasta quien vive en una caja de metal, sin ver ni saber nunca nada de un mundo afuera de ella y lo alimentan por medio de un tubo, tiene un entorno que le afecta. Este individuo tiene contacto con alguna realidad externa cuando se pregunta, ¿Quién me alimenta? ¿Con qué me alimenta? ¿Por qué me alimenta? ¿Hasta cuándo me alimentará? Y si decidiera escribir algo, sería precisamente acerca de ese mismo contexto externo, comprometiendo sus letras en contra o a favor de quien le manda el tubo.

El compromiso que (sos)tiene un autor (líder) con su contexto inmediato (dígase familiar y comunidad), la sociedad circundante (pueblo y país donde vive), el mundo y su propio ser, encuentra su punto y aparte cuando este desarrolla el texto y analiza las diferentes situaciones internas y externas que lo estimulan a escribir. En tiempos como este, aunque todos los tiempos son pertinentes para la gente que los vive, no podemos de ninguna manera desligar nuestro quehacer literario de lo que pasa en nuestro entorno sociopolítico. Sería una irresponsabilidad crasa y absoluta hacerlo. Así como dice mi amigo, el pastor Geraldo Lebrón, “los dones y los talentos son para edificar el cuerpo” en clara referencia al pueblo de Dios y la iglesia. El pueblo (lectores) de dios (el autor) necesita ser edificado y es responsabilidad de su dios hacerlo.

En este preciso momento, amigos dioses, tenemos la oportunidad de hacer nuestra parte y montar par de bloques sobre el suelo de nuestra nación borinqueña. El gobierno de turno en Puerto Rico trata de coartar el desarrollo cultural, artístico y educativo del país. Esto en obvia respuesta a que la gente por medio de la educación, las artes En todas sus manifestaciones) y la cultura entra en contacto con su dignidad nacional y amor patrio. Tenemos la obligación y necesidad intrínseca de levantar nuestra voz y gritar con el puño de las letras. Esta verdad absoluta y autoritaria es depositada en los dedos y manos del escritor desde el momento en que decide poner el primer punto de su primera oración o verso.

Que se escriba con indignación sobre el abuso de poder que asume un gobernante (sin mirar colores) ante la fealdad de recibir más de un millón de votos en un país de 3.8 millones de habitantes.

Destronemos la belleza de la imagen que trae paz, prediquemos el absurdo y el caos enmarcado en sudor.

Rechacemos la paz que amilana y suaviza las emociones y se embriaguen las mentes de cólera y perturbación, solo así habrá un pensar sensible, abierto y reformado.

Resistamos las ansias de la belleza y el suicidio emocional, aceptemos con gratitud el favor de la esencia y devolvamos conciencia.



© 2009 Alex Samuel Vélez

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