domingo, 22 de julio de 2012

Sodaromane


Se esparce todo alrededor, se tuerce de color oliva. 

Ella muerde el polvo en sus manos, se retuerce.  La saliva se hace espesa como miel silvestre.  Se miran y se huelen, se sufren y se duelen.  Solo hay una cosa en sus corazones, y es amor.  Y es amor lo que sienten al tirar la ropa sucia de fango en el piso, y es amor lo que sienten al posar desnudos a la luna en una noche de lluvia.  Y es amor lo que sienten al morir a sí mismos y entregarse al otro.  No existen ya, han desaparecido en sí mismos.

Lo que era antes del amor, muere después de éste.  Nada queda pues es arrollador.

Deshabitada la casa estaba y solo miraban la pared desahuciada.  Sucios y curtidos por los años de estar y no estar, por los años de necesitarse y no encontrarse, por la mirada perdida que tiraron alguna vez a la luna, o alguna estrella en una de esas noches que solo late el corazón y la tierra se adentra entre las uñas. 

Porque se han buscado y no se han encontrado, porque se han amado y no se habían besado, porque son dos almas gemelas que habitan de forma paralela.

No existe remedio cuando se miran y se tocan, cuando se escuchan y se defragmentan en mil pedazos.  Están borrachos y están mareados de mimarse, están en una nota que solo la entienden ellos.  Y es que cuando están juntos todo se vuelve gris, negro y azul mojado.  Es lindo el día, pero es gris, a él le gusta el gris y a ella le gusta el grisáceo.  Se habían encontrado y no habían entendido el significado de lo que pasaba.  Que no estaban juntos para estar... para dejar de estar.

Cuando entendieron que ya no estaban, que existían, fue que entendieron que amar no es sentir, es estar.  Estaban “en... amor... a... dos”, o sea, estaban en amor y que era para dos.  Y es que amar no es sentir, es una presencia, es una forma de ser.  Ya cuando silbaban, caminaban, escribían, dormían, estudiaban o trabajaban... no hacían lo que parecía, sino, que amaban.  Porque se habían sumido en este estado de paráfrasis constante y de disyuntivas metafísicas que sólo entendían ellos.  Solían tener sus vidas, pero ya no más... ahora tienen Verdades.

La verdad es ellos.  El que quiera saber lo que es la verdad y que si es absoluta o no, sólo tiene que mirarlos.  Esa es la verdad, ellos.  Y es que la verdad se da cuando se es sincero consigo mismo, cuando se quiere hacer el bien al otro y cuando el bien te lo haces a ti sin querer.  Porque han entendido que el amor no es que te amen, que es amar.  Que es la cosa más rara del mundo.  Es un estado que vuelve cuando lo das sin reservas.  Eso también lo aprendieron, a no tener reservas.

Las reservas se dan cuando no te das por completo.

lunes, 16 de julio de 2012

isla en mar


Que truene mi voz
como magia abundante
en raíz de azahar,
que la suavidad del mensaje
recorra tus oídos
como agua dulce de manantial.

Que mis manos sujeten tu inmensidad
que tu aura se manifieste en mi sujetar,
como la sal llena el mar
como tus ojos procuran amar.

¿Qué si es correcto un encuentro?
que lo decidan los encontrados,
como decide un pez si nada o vuela.

Que la fe y la creencia de Ti en Mí es innegable
que un niño sabe todo porque lo pregunta,
como un chasquido de plumas
en rabo de pavo real.

Que el susurro causado
por tu silbidos en mis ojos
que mis pesares
son quejumbrosos ante la lejanía
que tus malestares
son pausa de mar en barco sin vela,
que mi espera por ti
es flauta dulce sin labios,
como gemido de isla en mar
como piel en medio de soledad.

© 2010 Alex Samuel Vélez

el que ve de lejos ve mejor


Dice el tío a Pepito mientras lo observa pintar.

- Oye chico, dejaste un chivo en la esquina -mientras Pepito rié y dice-, 'cucha como berrea…

Así aprendió el sobrino a no ser chapucero, a que aunque él no vea, otros ven; a aceptar comentarios del que ve y mejorar el berreo de sus chivos.

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